Para una buena nutrición
Qué es nutrirse bien..


     Platíqueme, ¿qué desayuno hoy?.. - mire doctor, hoy no tuve tiempo de desayunar. -Bueno, entonces dígame ¿qué desayuno ayer?.., tampoco ayer pude hacerlo doctor, la verdad es que casi nunca desayuno, porque salgo muy de prisa, usted sabe, ¡hay que llegar a tiempo a trabajar!.

     Es muy frecuente escuchar afirmaciones como esta, no se desayuna, o no se cena, o sólo se hace una comida al día, situación que se presenta muy ampliamente en la población. Es el desayuno uno de los momentos más importartes del día, ya que por la mañana, después del ayuno de toda la noche, el cuerpo necesita mucha energía para todas nuestras actividades, la cual debe ser tomada de los alimentos recién ingeridos. Quienes no desayunan desgastan y deterioran con el tiempo su organismo.

     El ritmo acelerado de nuestras vidas nos ha orillado a no dar prioridad a nuestros alimentos, es más, comemos tan de prisa que a veces ni nos saben; además de que no siempre podemos elegir qué y dónde comer, pues con mucha frecuencia tenemos que conformarnos con el lugar que nos queda más cerca de nuestras actividades o probabablemente comemos en el mismo lugar de trabajo.

     No siempre pensamos en alimentos saludables, no hay tiempo para prepararlos, no sabemos qué comer.

     Es importante subrayar que la comida tiene una papel determinante en nuestra salud y nuestra vida, de lo que comemos depende la forma en la que funcionamos. Haciendo una analogía: si tenemos vehículo sabremos que entre mejor gasolina le pongamos más eficiente será su funcionamiento y cuidado, así también, de la calidad de los alimentos que ingerimos dependerá la forma en la que viviremos y la calidad de vida que tendremos.

     Pero entonces, si la alimentación es muy importante para nuestra vida, por qué no comemos adecuadamente; me parece que hay varias razones:

  1. Efectivamente hay poco tiempo, pero también vivimos mal organizados, en nuestro programa de cada día la comida no ocupa un lugar especial, mejor dicho, a veces ni siquiera consideramos un tiempo para comer o comemos demasiado rápido.
  2. Desconocemos lo relacionado a la calidad de los alimentos y probablemente no nos interese informarnos.
  3. Recibimos la influencia de la publicidad, comemos lo que se anuncia, vivimos saturados de información donde lo más importante es el sabor y la apariencia, enfatizando poco o nada en el valor nutritivo de los alimentos.
  4. Hemos importado hábitos alimetarios que han incidido en la morbilidad, es decir en el tipo de enfermedades que padecemos, pues hemos visto como se han incrementado problemas de salud como la diabetes, obesidad y las enfermedades del corazón.
  5. Consumimos alimentos de fácil preparación, pero de escaso valor nutrimental.
  6. Le damos prioridad al costo de la comida, pues ingerimos lo que está a nuestro alcance.
  7. Muchas veces sólo queremos saciar nuestro apetito con lo primero que aparece.
  8. El comer de más puede ser una respuesta al estrés o a los problemas de la vida.
  9. Queremos evitar subir de peso y creemos que comiendo solo una o dos veces al día nos servirá.

     Este último aspecto, el del sobrepeso, es una de las mayores preocupaciones que pueden conducirnos a tomar decisiones equivocadas. La solución no está en quedarnos sin comer, ni siquiera en llevar dietas de hambre o milagrosas, necesitamos reeducarnos para elegir mejores alimentos y modificar algunos de nuestros hábitos de alimentación.

     En realidad, alimentarnos bien puede no ser una de nuestras prioridades; la inadecuada nutrición es un problema que aparentemente está pasando inadvertido, los sectores más afectados son los niños, las mujeres y los ancianos. Hemos observado que muchas de las personas que trabajan fuera de casa realizan dos o incluso un solo alimento al día, lo que va perjudicando paulatinamente la salud.

     En los niños que son mal alimentados encontramos una manifestación de este problema en el bajo rendimiento escolar, en ciertas actitudes de introversión y en la presencia de obesidad, observamos que ésto último se está incrementando notablemente en Baja California. Todo niño entre 6 y 15 años que manifieste problemas en su conducta o en su aprovechamiento escolar es recomendable someterlo a una evaluación de su estado de nutrición, entre otras cosas.

     Cada vez nos parece más natural el encontrarnos en las aulas escolares a niños "gorditos", quienes incluso nos parecen graciosos, pero pocas veces caemos en cuenta que la obesidad de estos pequeños es una enfermedad y que entre más tiempo sean gorditos tendrán mayores problemas de salud y menor calidad de vida futura.

     La obesidad infantil es un problema de salud pública que debe ser atendido principalmente por los padres, pues los hábitos alimentarios de los niños son creados en casa, aunque también tiene un papel determinante la educación en nutrición que reciban en la escuela y los alimentos que ésta les proporcione durante sus recreos o descansos. Los centros educativos deben ser un medio ambiente que contribuya al desarrollo intelectual, biológico, emocional, social y donde se fomenten estilos de vida saludables.

     En las mujeres, especialmente quienes se desempeñan como trabajadoras de la industria maquiladora, pueden encontrarse deficiencias en su nutrición lo que se manifiesta como anemia, ausentismo laboral, enfermedades o recaidas frecuentes y baja productividad.

     En este aspecto tienen relevancia los servicios de alimentación con los que cuenta la industria; deben, además de ofrecer de comer, favorecer el desarrollo de una cultura de la sana alimentación, poner los medios para que los trabajadores conozcan como comer mejor y, en el caso de las empresas donde el trabajador no cuenta con comedores y él mismo es quien lleva sus alimentos, es conveniente que en su área laboral se le proporcione orientación sobre como nutrirse adecuadamente. Estas medidas son una forma de contribuir al bienestar social de los trabajadores y sus familias, de mantenerlos en mejores condiciones de salud y favorecer la productividad.

     Son los ancianos y, particularmente, quienes no tienen una familia o no son atendidos por ésta, los que pueden presentar severas alteraciones como la desnutrición, osteoporosis y diversas complicaciones de las enfermedades que ya padezcan.

      En esta etapa de la vida, por los procesos propios del envejecimiento, es necesario ingerir alimentos ricos en fibra, especialmente frutas y verduras, ya que esto contribuye a: ingerir cantidades adecuadas de vitaminas y minerales presentes en estos alimentos, mantener un adecuado funcionamiento intestinal, un mejor control de niveles de azúcar, colesterol y a combatir los efectos nocivos del medio ambiente. La diabetes y la hipertensión arterial son dos de las muchas enfermedades del adulto que son controladas eficientemente con una buena alimentación y ejercicio.


La buena nutrición

     No sólo debemos pensar en satisfacer nuestro apetito, es necesario hacerlo con alimentos que nos aporten todos los nutrimentos necesarios para crecer, en el caso de los niños y adolescentes; movernos, pensar, aprender, trabajar y evitar enfermedades en cualquier edad.

     Tenemos entonces tres problemas que resolver: El primero es cómo poder optimizar mi tiempo para tomar los alimentos lo más ordenada y tranquilamente posible; el segundo, qué comer, es decir, cómo elegir bien mis alimentos; y el tercero, comer bien, y de acuerdo a las posibilidades económicas. Los dos últimos están muy relacionados, porque una buena elección deberá considerar productos saludables y al alcance de cualquier bolsillo. Comer bien no tiene porque ser costoso.

     Unos sencillos consejos para hacer de nuestra alimentación una fuente de bienestar y salud:

  1. Lleve una agenda o listado de sus actividades diarias, ponga un horario a cada una de ellas y marque con un color diferente el tiempo que dedicará a tomar sus alimentos.
  2. Ingiera alimentos al menos tres veces al día, esto no quiere decir que deberá comer mucho, es sólo lo que su cuerpo necesita, pero es importante no tener periodos de ayuno mayores de 10 horas, trae malas consecuencias en el futuro.
  3. Ingiera diariamente de tres a cuatro frutas y coma al menos un plato de verduras crudas o cocidos.
  4. Coma carne solo dos o tres veces por semana; el pollo y el pescado son más recomendables. Al pollo siempre quítele la piel.
  5. Inicie o termine el día consumiendo cereales, son una excelente fuente de vitaminas, minerales y fibra.
  6. Los alimentos lácteos deben también formar parte de nuestra dieta, consuma aquellos con menor contenido de grasas, revise las etiquetas.
  7. Le recomendamos no olvidar otras leguminosas además del frijol como chícharos, soya, lenteja y garbanzo.
  8. El arroz, los frijoles, las tortillas y la salsa fresca preparada en casa pueden ser la base de una adecuada alimentación.
  9. Consuma el huevo dos o tres veces por semana, y no más de dos al día.
  10. Para tener un peso saludable recuerde que la mejor dieta es aquella que puede llevarse toda la vida. La clave es tener buenos hábitos alimentarios y actividad física.
  11. ¡Camine!, le recomendamos un paseo al menos de 40 minutos por día, la actividad física contribuye a estar saludable, le previene de muchas enfermedades y su corazón se lo agradecerá.

Por: Dr. Víctor Caballero
Coordinador de la Licenciatura en Nutrición de la Uia Noroeste.
Para cualquier información y orientación adicional, llámenos a la Lic. en Nutrición y Ciencia de los Alimentos, de la Universidad Iberoamericana, Tel: (6) 630-1577, ext. 410.
Responsable de la edición: Coordinación de Publicaciones de la UIA-Noroeste; Lic. Martha Márquez.
Comentarios: marquez@tij.uia.mx