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Migración en la Frontera Norte.

José A. Moreno Mena

     El informe que presento a continuación es producto de la visión y la experiencia de diversos organismos defensores de los derechos humanos de los trabajadores migratorios indocumentados (Albergue Juvenil del Desierto de Mexicali, Casa del Migrante en Tijuana- Centro Scalabrini, Centro Madre Assunta para Mujeres Migrantes, Centro de Apoyo al Trabajador Migrante de Mexicali, Centro de Derechos Humanos y Educación Cívica de Mexicali, Casa YMCA de Menores de Tijuana, Procuraduría de los Derechos Humanos y Protección Ciudadana de Baja California, Centros de Apoyo Al Migrante -Tijuana, Nogales y Reynosa- y Enrique Maza, especialista en migración).

EL CONTEXTO DE LA UBICACIÓN DE LA FRONTERA NORTE

     La Frontera Norte de México tiene una extensión de poco más de 3,000 km., y comprende seis estados de la República Mexicana: Baja California, Sonora, Coahuila, Nuevo León, Chihuahua y Tamaulipas; y cuatro de los Estados Unidos: California, Arizona, Nuevo México y Texas. Las ciudades del lado mexicano pertenecen a 36 municipios. Las más importantes, por su desarrollo económico y por la interacción que mantienen, son Tijuana, Mexicali, Nogales, Piedras Negras, Ciudad Acuña, Monterrey, Ciudad Juárez y Reynosa. Sus contrapartes por el lado estadounidense son San Diego, Caléxico, Nogales Arizona, Douglas y El Paso. Últimamente se han incorporado a esta lista, por su importancia, las Ciudades de San Luis, Río Colorado y Aguaprieta, Sonora.

Aunque la frontera norte de México no es una región homogénea en cuanto a su desarrollo, puesto que algunas ciudades son relativamente pequeñas y no tienen una población importante, sin embargo comparten una espacio común, donde se desarrollan procesos fronterizos de carácter comercial, de servicios, laborales, de comunicaciones, de tráfico de personas, etc. y, sobre todo, de los flujos migratorios más intensos del continente americano.

En esta frontera coexiste un mosaico de población, con sus culturas propias, que se amalgaman para dar paso a una diversidad cultural importante.

CONDICIONES DE CRUCE MIGRATORIO EN LA FRONTERA NORTE

     El cruce migratorio de trabajadores indocumentados más importante de la frontera norte se desarrollaba, principalmente, hasta hace algunos años, por la ciudad de Tijuana. Por ahí cruzaba aproximadamente la mitad de los trabajadores migratorios indocumentados de todo el país1 . Sin embargo, en los últimos años, el cruce se ha venido diversificando de tal forma que otras ciudades han ido adquiriendo gran importancia, como es el caso de las ciudades de Mexicali y de Tecate. Otros estados, como Sonora, Chihuahua y Tamaulipas, han visto incrementados los cruces. En lo que va del año, hasta junio 30, por Baja California se realiza el 41.24% de las deportaciones; por Sonora2 , el 32.5%; por Chihuahua, el 6.7% y por Tamaulipas, el 16.5%3 .

Probablemente la causa mayor de esta diversificación ha sido la estrategia de control fronterizo del SIN que prácticamente ha "sellado" la frontera entre Tijuana y San Diego, obligando a los indocumentados a cruzar en otras áreas (de ahí el aumento de las deportaciones en el estado de Sonora, por ejemplo).

Las características de los trabajadores migrantes que pasan por la zona más importante, se pueden resumir de la siguiente manera4 :

Trabajadores migratorios adultos, varones: Siguen siendo el contingente mayoritario de los que cruzan por estas ciudades fronterizas. Por estimaciones basadas en datos del Instituto Nacional de Migración y en los monitoreos constantes que realizan las organizaciones civiles, se puede afirmar que componen el 80% de los migrantes indocumentados que cruzan hacia Estados Unidos.

El perfil sociodemográfico de los que cruzan por la zona de Baja California-California, indica que son trabajadores de 20 a 35 años de edad, una fuerza de trabajo joven, que provienen, en un 60 %, de los estados expulsores tradicionales, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Zacatecas y Sinaloa, a los cuales se ha venido uniendo un contingente importante de los estados del sureste y del centro del país, Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, D.F., Estado de México, Hidalgo y Querétaro5 .

Su origen ya es diversificado. Un número importante de trabajadores proviene del medio rural y, en los últimos años, se le ha unido también un contingente considerable del medio urbano empobrecido.

Se trata, en general, de trabajadores con un nivel educativo que rebasa los promedios nacionales6 . El principal objetivo de su migración es buscar un empleo que permita mejorar su nivel de vida. Se puede concluir que es un trabajador migrante eminentemente económico.

El trabajador migratorio adulto, presenta antecedentes laborales en sus lugares de origen, lo que nos induce a pensar que no son sólo desempleados, sino que son trabajadores que buscan un progreso para sus familias, que no han podido encontrar en su país7 .

Por la zona de Tamaulipas, se tienen características similares. En primer lugar, la inmensa mayoría de migrantes que acude a esta zona es del género masculino: jóvenes, solteros, que representan un porcentaje importante de población y que rebasan la media nacional en educación. Es decir, existe cierta homogeneidad en cuanto a sus características socioeconómicas, que permite hablar de la misma categoría de sujetos.

Trabajadoras migratorias adultas, mujeres: Componen entre el 15 y el 20 % de los cruces migratorios. En los últimos años, ha crecido el número de mujeres que intentan cruzar. La migración de las mujeres, aunque todavía no llega a igualar cuantitativamente la de los varones, es cualitativamente importante porque forman y /o unifican familias.

Su perfil sociodemográfico describe a trabajadoras jóvenes, mayoritariamente entre 15 y 30 años, en la plenitud de la reproducción y en la edad de mayor producción.

Más del 50% llega, cuando menos, al nivel de secundaria. De todas, el 3.2% incursionó en una carrera universitaria y el 2.2%, en una carrera técnica. Es importante remarcarlo porque, igual que en los varones y en los menores de edad, se sigue comprobando que los migrantes internacionales que tienen como destino los Estados Unidos, tienen un nivel educativo que rebasa la media nacional. Sólo un 4 % presenta analfabetismo, porcentaje más bajo que la media nacional.

Las mujeres atendidas en los últimos cinco años por la Casa Madre Assunta, organismo no gubernamental que atiende a mujeres y niños, suman 4,300. De ellas, 89% fueron madres de familia, con un promedio de tres hijos; sólo el 11% fueron solteras. Un 85 % fueron mujeres con antecedentes de trabajo en sus lugares de origen. Estos datos corroboran los estudios que han venido realizando la Coalición Pro-Defensa del Migrante y otras organizaciones no gubernamentales en las ciudades fronterizas de Baja California.

Se ha comprobado, en los últimos años, que las mujeres no sólo emigran en función de un proceso de unificación familiar, sino que existe una migración importante por razones económicas y laborales.

También conviene destacar, para tener un cuadro más completo de la migración femenina, que las mujeres tienden a establecerse por períodos más prolongados en Estados Unidos, lo que evita la movilidad frecuente. La migración de las mujeres no es circular como la de un porcentaje importante de trabajadores migratorios varones.

Menores migrantes: La migración de menores, en los últimos años, se ha convertido en una problema que requiere atención especial, porque son más vulnerables.

La Casa YMCA, en Tijuana, y el Albergue Juvenil del Desierto, en Mexicali, reportan que la atención a menores se ha incrementado hasta en un 200%. Son muchos más los menores que llegan a la frontera. Los datos de deportación ordenada, por los cruces migratorios de Baja California, dan un promedio mensual de 427 menores.

Se ha ido construyendo un perfil sociodemográfico basado en una encuesta aplicada, a lo largo de diez años, a los menores indocumentados deportados por la garita Mexicali-Caléxico y en los registros de la Casa YMCA8 . Los menores migrantes, generalmente del sexo masculino, oscilan entre los 15 y los 17 años de edad (más del 90%), tienen un nivel de escolaridad relativamente alto para su edad y, en comparación con la media nacional (más del 50% terminó la primaria y un 26% la secundaria).


     En mayor grado proviene de los estados que tradicionalmente han sido expulsores de migrantes Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Oaxaca, Sinaloa y el centro de la República.

Tiene un origen diversificado con un alto porcentaje del sector rural de nuestro país. Un porcentaje importante tiene antecedentes laborales a pesar de su corta edad (más del 60 % trabajaba). Más del 70% viene con la perspectiva de buscar empleo y un 60% sí ha logrado trabajar en Estados Unidos9 .

Las estadísticas recogidas por el Albergue Juvenil del Desierto, en estos últimos seis meses refrendan estos datos.

Estos son los perfiles que nos permiten tener un acercamiento a los trabajadores migratorios que cruzan por una buena parte de la frontera norte.

POLÍTICAS MIGRATORIAS EN LAS ZONAS DE TRÁNSITO Y RECEPTORAS

     La situación de los trabajadores migrantes que llegan a las ciudades de la frontera norte es muy delicada. No reciben la atención debida por parte de las autoridades federales mexicanas, responsables de darles apoyo en su retorno. Las autoridades municipales tampoco garantizan su seguridad y las organizaciones no gubernamentales y grupos religiosos, a pesar de su gran esfuerzo, no logran brindar atención a la mayoría. Un gran número de migrantes queda a la deriva.

El Centro Scalabrini o Casa del Migrante, organismo que atiende a migrantes adultos, informa que ha atendido en este semestre a 3,114 migrantes. En promedio, 519 personas al mes, cantidad importante pero reducida para el tumulto de migrantes deportados. Existen otros organismos, en Tijuana, Mexicali y Tecate, pero su capacidad de atención es bastante precaria.

La atención a mujeres migrantes, por parte de las organizaciones filantrópicas de las ciudades fronterizas, no llega ni al 10 % de las que son detenidas por las autoridades estadounidenses. Eso significa que un gran porcentaje se queda sin recibir atención adecuada10.

Los centros que atienden a menores sí logran mantener una cobertura cercana al 100%, porque los menores son entregados a estos organismos, gracias a los convenios establecidos desde hace varios años.

Algunas autoridades locales tienen políticas destinadas a los migrantes, como en la ciudad de Tijuana, donde existe un subcomité de COPLADEM para la atención al problema de los migrantes. Pero son más enunciativas que efectivas. También existen algunos apoyos económicos por parte del gobierno de Baja California para los organismos no gubernamentales que atienden a los migrantes, pero es tan escaso ese apoyo, que se diluye en las funciones administrativas y de difusión de las propias organizaciones.

Los organismos no gubernamentales han cabildeado con las instancias gubernamentales mexicanas y estadounidenses, en una especie de diplomacia ciudadana, para tratar de influir en algunos aspectos de la migración, como la atención de menores, y han logrado pequeños acuerdos locales sobre la repatriación ordenada de menores.

Se sabe que en la ciudad de Nogales, Sonora, el ayuntamiento empezó un programa retorno para ayudar a los migrantes a regresar a su tierra.


     Prácticamente se puede afirmar que la única alternativa (y limitada) para que los migrantes puedan defender sus derechos y tengan acceso a algún tipo de atención, son las organizaciones no gubernamentales, las de carácter civil y las que pertenecen a grupos religiosos, y la Procuraduría de los Derechos Humanos y Protección Ciudadana de B.C. Son estas instancias las que han tejido una serie de redes para la defensa de los migrantes en los estados de tránsito de los migrantes. En ese sentido, les han quitado un gran peso a los gobiernos locales. Aun así, los apoyos del estado a estos grupos altruistas han sido muy limitados e insuficientes ante la magnitud del problema.

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